Opinión Nacional
El gran motivador | El gran motivador |
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| Escrito por Carlos de la Torre | |
| viernes, 15 de febrero de 2008 | |
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En esta semana, el presidente de la República anunció que su nuevo
papel será el de motivador. Motivará a los asambleístas para que
rapidito y de una vez por todas hagan una Constitución a su medida. La
lentitud de los diálogos en los que maduran las propuestas y se buscan
los consensos le molesta a quien quiere mover las cosas hacia el
triunfo en la próxima elección. El objetivo de ganar votos es tan
grande que al motivador no le da reparos terminar con el proceso
constituyente de Alberto Acosta, quien trató de incluir a todos y de
escuchar diversas propuestas.
El motivador no tiene tiempo para que impere la lógica del mejor argumento. Como es el dueño de la verdad desea imponerla. Augusto Barrera estará encargado de llevar las propuestas de los ministerios a las diferentes mesas de la Constituyente con la intención de que sean aprobadas así no más. Así se asegurarán que la Constitución sea la del Ejecutivo, destrozando el proceso para que la nueva Carta sea percibida como la de todos los que constituimos todo Gobierno. La apropiación autoritaria de la voluntad popular por medio de la cual Correa se cree la encarnación de la voluntad homogénea y sin divergencias del pueblo se plasmará en su Constitución. Como dicen que la patria es de todos, que la patria es PAÍS y que PAÍS es Correa, la Carta será la que el mesías nos diga que es la virtuosa, pues él y solo él comprende las necesidades de todos. Es más: su figura nos abarca a todos. Solo los pelucones, los partidócratas, los periodistas y todos los que tengan reparos a un proyecto personalista y autoritario no se sienten representados en el gran motivador. Es más, son los enemigos de PAÍS, de la patria y de Correa, que somos todos. Como lo que más importa a este Gobierno es ganar elecciones, Correa moverá a que todos voten por él, por su Constitución, por sus candidatos y por su versión de qué es la patria. La ceguera del poder no le permite ver que, a diferencia de Dios, él no será eterno, que algún día caerá del trono y que, si la Constitución es de él, caerá junto a él. Pero estas mundanas consideraciones no importan al redentor. Nuestro gran motivador saldrá a las tarimas a insultar para demostrar que tiene los pantalones bien puestos, pues esto da votos. Seguirá dando dádivas a todos los grupos que se lo pidan a cambio del voto. Gobernará con la lógica de acumular votos y subordinará todo a este afán sin importarle ni siquiera el proceso constituyente. El motivador deja el diario gobernar en manos de los zares de la campaña permanente. Falconí y sus tecnócratas crearán planes de desarrollo llenos de variables que podrán ser medidas y cuantificadas en sus computadoras portátiles y en sus presentaciones de Power Point. Intervendrán en toda institución. pues el objetivo de la revolución ciudadana es controlar todos los espacios para, desde allí, lanzar loas al gran motivador. Alvarado, el zar de la publicidad, coordinará que todos los actos de Gobierno busquen votos. Para esto cuenta con los equipos de sondeo de opinión pública y con las empresas de publicidad para bombardearnos con más cadenas y cuñas en las que venderá su producto estrella: la figura del gran motivador como la del nuevo redentor, ante el cual todos nos debemos inclinar en gratitud y ensalzarlo como el nuevo hijo de Dios. Comentarios (0)
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