Opinión Nacional
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| Escrito por Ernesto Albán Gómez | |
| domingo, 04 de noviembre de 2007 | |
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Es indiscutible que las listas del Gobierno arrasaron en la elección de
la Asamblea. Pero no es exacto afirmar que obtuvieron una adhesión del
electorado similar a la que consiguió el “sí” en la consulta popular de
abril.
Veamos los números, ahora que el Tribunal Supremo ha concluido el escrutinio de asambleístas nacionales y contamos con cifras definitivas. En el padrón electoral constan registrados 9 371 232 ciudadanos y de ellos sufragaron efectivamente 6 857 466. Se registra un elevado ausentismo, un 27% que puede tener muchas explicaciones; pero que es un dato que debe tomarse en cuenta al momento en que se decida en la Asamblea Constituyente entre el voto obligatorio y el facultativo. De ese universo de votantes, la lista del Gobierno alcanzó 2 806 004 votos en plancha, forma de votación, denostada antes de la campaña, pero que en la práctica ha servido eficazmente para sustentar la mayoría gubernamental. A esa cifra hay que agregar 360 609 votos, que son el promedio de los votos individuales obtenidos por cada uno de los 24 candidatos de la lista; desde los 782 659 del primero hasta los 81 628 del último. Sumados los votos en plancha al promedio de los votos individuales, se alcanza 3 166 612. Esto quiere decir el 46,17% del total de sufragantes. Bastante menos, por cierto, que el 82% del “sí” en la consulta popular. Por tanto un número de electores cercano al 54% más de la mitad de los ciudadanos sufragantes, no votó por las listas del gobierno. Hubo un 16% de votos nulos y en blanco (1 084 896), y el saldo (2 600 000) se distribuyó entre las numerosas listas y los centenares de candidatos. Es verdad que algunas de esas listas y de esos candidatos eran ideológicamente cercanos al Gobierno; pero, en cualquier caso, quienes votaron por ellos, los prefirieron, por alguna razón, frente a las candidaturas oficiales. Estos números deberían ser considerados por los triunfadores, dejando a un lado, así sea por un momento, la euforia de la que actualmente hacen gala. Triunfaron abrumadoramente es verdad, y todos sabemos cuáles fueron las claves de su éxito; pero hay también otra verdad indiscutible: más de medio país no votó por ellos. Y esta debería ser razón suficiente para no tratar de imponer su propia visión del Estado y sus recetas políticas y económicas, sin confrontarlas con la visión de ese importante porcentaje de ecuatorianos. Los anuncios que hasta ahora se han hecho van en una sola dirección: el empleo terminante de los plenos poderes. Ya sabemos que eso significa disolución del Congreso y eventuales remociones de otros funcionarios; sabemos también que se adelanta en la idea de una comisión ad-hoc para legislar y fiscalizar; pero aun en estos temas subsisten las incógnitas. Y sería grave ignorar lo que piensa sobre tales asuntos el resto del país, aunque se trate de descalificados, estúpidos o pelucones. Y por cierto será necesario escuchar a todos, cuando se debatan los contenidos de la Constitución, si se quiere realmente que dure 100 años. Comentarios (1)
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Mientras tanto gente tan valiosa como Cesar Montufar, Humberto Mata, Mauricio Pinto y muchísimos más no llegan a la asamblea; pero sí payasos como Gilmar Gutierrez y sus secuaces; Panchana, Queirolo, De Luca, Hermida simples alza manos como la gran mayoría de asambleistas de Movimiento País; salvo los izquierdistas radicales como Acosta y Paco Velasco.
Ahora todo mundo se ríe en las reuniones sociales comentando de política; pero nadie en absoluto analiza a fondo las consecuencias de sus votos. Todos se hicieron de la vista gorda al ver que el partido de gobierno usaba las mismas trampas que su tan odiada "partidocracia"; el planchazo, el abuso de publicidad gubernamental, el uso de personajes de la farándula. Todo exactamente igual; pero claro como ahora ser de izquierda es bueno y de derecha es malo. Ahora si el fin justifica los medios.
Como es posible que personajes como Alvaro Noboa llegue 3 veces consecutivas a una segunda vuelta electoral para la presidencia a pesar de su evidente retardo mental. Como fue posible que nos gobernarán pillos como Bucaram y Gutierrez, y luego construyan partidos caudillistas con gran aceptación popular. Para suerte nuestra el PRE esta agonizando.
Como se explica que personajes como Carlos Vallejo, Roxana Queirolo y otros se cambien de un partido derechista a un izquierdista en cuestión de meses. Como se explica que dentro de las filas de Alianza País haya gente pro-aborto y otros anti-aborto. Será que lo único que tienen en común es que se subieron a tiempo al tren de la oportunidad.
Un país donde los dizque socialistas viven como capitalistas, donde la gente no tiene ideología y se deja llevar por el primer vendedor de ilusiones que vean en TV o escuchen en alguna tarima; o el primero que te lanza una camiseta o una funda de Quacker.
Cuantas veces más se equivocará el país no lo sabemos; pero lastimosamente mientras tanto otro flautista de Hamelin esta a cargo de los destinos de nuestra pequeña nación.