Prensa y Democracia
Los actos públicos de los presidentes | Los actos públicos de los presidentes |
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| Escrito por Marco Arauz | |
| domingo, 12 de agosto de 2007 | |
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El presidente Rafael Correa parece darle
demasiada importancia a la publicación de una fotografía en la portada
del diario El Universo, el domingo pasado, donde aparece, al igual que
algunos de sus ministros, tomando en sus brazos a unas ‘cheerleaders’
universitarias que tienen casi atenazadas con sus piernas las cinturas
de los hombres de Estado.
La imagen recoge un instante -como es lógico
en el caso de una fotografía- de un acto realizado el viernes 3 en el
coliseo de San Gabriel, provincia de Carchi, como parte del homenaje al
Gabinete presidencial. El tema preocupó tanto en Carondelet que motivó una cadena nacional, el miércoles. En ella se dio a entender que la foto está descontextualizada, pues se publica junto a un título y una nota que hacen alusión a otro tema: la decisión de expulsar al ecologista Sean O’Hearn. Pero también se insistió en que lo que refleja la fotografía no tiene nada que ver con el ambiente que se vivió durante la visita presidencial. Por eso, la producción televisada recoge otros momentos de esta, y testimonios en los cuales varios pobladores resaltaban la importancia de que Correa, a diferencia de otros presidentes, haya estado en el lugar. La pregunta es si la foto debía o no publicarse. La respuesta, según quien manejó el tema desde Carondelet, es que no. Desde un enfoque estrictamente periodístico, la respuesta es que sí. ¿Por qué? Al margen del despliegue o la contextualización, se trata del registro de actos públicos de los cuales es responsable quien los protagoniza. No se entiende por qué lo que era informativamente válido durante el mandato de los ex presidentes Abdalá Bucaram o Lucio Gutiérrez no lo sea en este Gobierno. A nadie le pareció que los medios iban más allá de sus límites al hacer públicas las apariciones de los ex presidentes en las tarimas. Por esas imágenes nos enteramos de algunos rasgos del comportamiento de quienes gobernaban el país en ese entonces. Y no solo de sus gustos musicales, sino de sus maneras de concebir la vida. Del último nos llegamos a enterar de cómo expendió su tiempo libre en una de sus visitas a la península de Santa Elena, lo cual ya entra en un espacio privado que complica el debate. Pero los actos públicos de los personajes públicos son, valga la redundancia, legítimamente públicos. Quien los divulga no es responsable de lo que ahí se muestra, incluso en el caso de que no tengan la suficiente contextualización. ¿Por qué se molesta el Presidente, si la foto muestra un instante de lo que sucedió? Su preocupación parece tener un componente moral. De lo que realmente debiera preocuparse es de seguir utilizando el esquema que está usando en sus gabinetes itinerantes, donde en un momento dado él y otros funcionarios del Gobierno reciben un ‘homenaje’ de los pobladores. ¿Homenaje por qué? ¿Por dignarse hacer la visita, por ofrecer o cumplir obras? ¿No se supone que él no acepta distinciones ni cumplidos porque estima que solamente está cumpliendo con su deber? Qué bueno que los ciudadanos puedan juzgar, por sí mismos, el estilo del Gobierno, que al parecer no ha variado mucho en sus formas. Comentarios (0)
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