Prensa y Democracia
Que hubiera pasado si | Que hubiera pasado si |
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| Escrito por Nelsa Curbelo | |
| miércoles, 06 de junio de 2007 | |
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Qué hubiera pasado si en lugar de plantear un juicio, el Presidente de
la República hubiese llamado a los periodistas involucrados en el
editorial de la discordia del diario La Hora y les hubiera pedido a
solas, alrededor de una mesa, sin prensa, sin grabaciones, sin videos
ocultos, que se expliquen sobre lo que él considera un atentado a la
verdad, a su dignidad y al cargo que ostenta. Si hubiera escuchado,
planteado preguntas y expresado su disgusto.
En la práctica de la tolerancia, los que opinan diferente son los mejores maestros. Comprender por qué los demás juzgan como juzgan, permite ver los acontecimientos desde diferentes ángulos y encontrar salidas posibles a la sola confrontación. En el quehacer democrático son absolutamente necesarias las diversas opiniones, pues hacen bajar de la nube rosada con que el poder envuelve y aísla. La política necesita constructores, seres humanos que sumen en un país dividido por historia, geografía e incomprensiones. El pueblo necesita ponerse de pie en una aspiración común con múltiples posibilidades de ponerlas en marcha. La creatividad no consiste en desacreditar a los otros, para demostrar que se tiene la razón. En el juego de desacreditar y generalizar, cuando viene de las más altas instancias de poder, se termina perdiendo la confianza en todas las instituciones y sumerge en la apatía “No hay nada que hacer”. “No se puede cambiar”. Varios escenarios hubiesen sido posibles y sería osado intentar describirlos. Pero seguramente hubiera sido menos traumático para el país, para la prensa en su conjunto y para los periodistas en particular. El tiempo y los recursos utilizados en las réplicas, contrarréplicas, los interminables enredos de interpretaciones y acusaciones, hubieran podido ser destinados a encontrar caminos para solucionar los múltiples problemas que aquejan al país. Dicen los grandes negociadores que muchos problemas no resueltos son problemas mal planteados, y que cada uno tiene el conflicto que le interesa. De lo contrario, lo dejaría pasar. Por lo tanto hay que escogerlos bien, sobre todo, cuando el país entero se ve posteriormente involucrado en ellos. Un proverbio indio señala que solo se arrojan piedras contra el árbol que da frutos. El Presidente ha recibido más apoyo que críticas, como lo demostraron las últimas votaciones obtenidas. Por lo tanto, pierde el equilibrio si solo se fija en las críticas. Ejercer el poder político requiere una dosis importante de dominio personal. La democracia es una colección de desacuerdos, aprender a vivir con ellos es su esencia. La libertad de información, es su garantía; la de expresión y de opinión son sus frutos. A los excesos y ataques hay que dejarlos que se extenúen por falta de atención. Darle importancia es alimentarlos, mantenerlos vivos. Como de todas maneras se producirán errores, es preferible que sea por mal uso de la libertad y no por las mordazas de un poder autoritario. Hay que confiar en la capacidad de análisis de una ciudadanía preparada, no en pugilatos verbales, sino en análisis de situaciones. Que pide datos, compara y construye en la lectura, escucha y comentarios cotidianos, su propio parecer. Creer que debe darse la información y la opinión masticada para que el pueblo pueda entenderla, desdice de la capacidad pregonada para elegir asambleístas y del reconocimiento como soberano y mandatario, que a ese mismo pueblo se le confiere. Es erigirse en juez manipulador de lo que se considera correcto e incorrecto. A menos que hacer de la confrontación la estrategia política para mantener los ratings y la popularidad sea la peligrosa manera de gobernar. Thony de Mello, ese profundo místico cristiano, en el libro Un minuto para el absurdo escribe: Cuando el Gobernador hizo una visita al Monasterio, el Maestro aprovechó la ocasión para protestar contra la censura que había impuesto a la prensa. “No tiene idea del peligro en que se ha convertido la prensa últimamente”, dijo el Gobernador. “Solo la prensa silenciada es peligrosa”, le replicó el Maestro. Comentarios (0)
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